Los principales beneficios que se obtienen con la incorporación de caminatas en cinta rodante en pacientes con enfermedad arteria periféfica (EAP) y claudicación son la disminución del dolor y en algunos casos los cambios en la fuerza y resistencia del grupo muscular plantiflexor; lo anterior destaca puesto que es en esta zona donde se produce la sintomatología que puede limitar al paciente durante la realización de la marcha u otras actividades de la vida diaria. Otros de los efectos positivos del ejercicio descritos en el artículo son: mayor suministro de oxígeno al músculo que está trabajando y mejora el flujo sanguíneo en las extremidades.
Recomendaciones de prescripción del ejercicio
En la Tabla adjunta se presenta una descripción general de las recomendaciones de prescripción de ejercicios para pacientes con EAP y claudicación. Los autores recomiendan que la prescripción de ejercicio debe a parte de dirigirse a mejorar la capacidad de caminar también tratar los factores de riesgo para evitar la progresión de la enfermedad. Es necesario que antes de iniciar un programa de ejercicio se realicen las pruebas de capacidad funcional y demás pruebas que se consideren pertinentes para la situación de cada paciente.
- Duración del programa
Se espera que dentro de los 2 primeros meses de haber iniciado el programa la persona debe haber mejorado la capacidad de caminar, pero los pacientes deben tratar de completar al menos 6 meses de entrenamiento; sin embargo es importante que estos pacientes por su alto riesgo cardiovascular y bajos nieles de actividad física reciban apoyo para que la actividad física comience a ser parte de regular de su estilo de vida de forma continua.
- Frecuencia y duración de las sesiones de ejercicio.
Los programas de ejercicio supervisados que incorporan 2–3 sesiones por semana durante 40 minutos por sesión, independientemente de la intensidad, llevan a mejoras significativas en la capacidad de recorrer distancias máximas sin dolor. Es probable que la participación en más de tres sesiones supervisadas por semana no genere más ganancias significativas para el paciente a lo largo del programa, además de que se debe considerar la motivación y la adherencia del paciente al determinar la frecuencia de las sesiones supervisadas.
Debido a las limitaciones que impone la claudicación, es difícil que el paciente logre mantener períodos continuos de ejercicio, en especial durante la primera etapa del programa. Por esta razón, la prescripción y el seguimiento de la duración de la sesión de ejercicios deben tener en cuenta el tiempo total de la sesión, es decir, el tiempo dedicado al ejercicio y el tiempo de descanso. En las etapas iniciales de un programa, 10-20 minutos de ejercicio acumulado pueden ser factibles durante una sola sesión, lo ideal es ir aumentando progresivamente el tiempo en el que se realizará el ejercicio, con el fin de cumplir con el mínimo de 150 minutos por semana.
- ENTRENAMIENTO AEROBICO
Si bien el entrenamiento de la capacidad aeróbica es fundamental en los usuarios que padecen de enfermedad arterial oclusiva, es necesario aclarar que los parámetros de prescripción deben ser específicos según la condición de cada paciente, para permitir el mayor número de beneficios posibles; por otro lado, como prescripción o parámetros generales en esta condición es recomendable que dichos pacientes manejen como “modo de ejerciciola caminata, a intervalos de velocidad máxima tolerable. Tres sesiones por semana, en las que se acumulan 40 minutos o más de caminata en cada sesión”, de la misma manera, en el apartado exponen que los elementos fundamentales a considerar en la prescripción del ejercicio en dichos pacientes y que siempre deben estar bajo supervisión son: la intensidad, la cual se cuantifica mediante una escala de claudicación donde 0 = sin dolor y 5 = dolor máximo, El ritmo cardíaco individual del paciente y la respuesta de la presión arterial ante el ejercicio.
Por otro lado aclaran que para los pacientes que no les es posible adoptar el bípedo y realizar la marcha debido al dolor claudicante, se debe hacer énfasis en el trabajo de MMII, principalmente de: la musculatura de pantorrilla, cuádriceps y el músculo de los isquiotibiales, y por ultimo especifican que la repercusión del trabajo en MMSS para mejorar la capacidad aeróbica es una condición que debe ser más estudiada para validar sus resultados en evidencia científica, considerando además que la intensidad en estas pruebas se mide mediante la implementación de la escala de Borg y la finalidad del trabajo de esta condición es para mitigar el riesgo cardiovascular y minimizar los efectos fisiológicos de un estilo de vida sedentario en dichos pacientes.
- EJERCICIOS DE ENTRENAMIENTO DE RESISTENCIA
El efecto del entrenamiento de resistencia convencional es conflictivo y confuso actualmente, con un poco nivel de evidencia en las publicaciones científicas hasta el momento, pero lo realmente importante es lo que genera el entrenamiento de esta capacidad en los sujetos con enfermedad arterial oclusiva, en cuento a mejoras funcionales y a la reducción del riesgo cardiovascular en pacientes mayores. Y destacando parámetros propios para su prescripción, recomendando “mínimo de dos, idealmente tres sesiones por semana, realizadas en días no consecutivos. El entrenamiento de resistencia generalmente se prescribe además de caminar u otras formas de ejercicio aeróbico”, con progresiones en la intensidad de trabajo de forma controlada y monitorizada constantemente, aclarando que “los pacientes deben realizar 3 series de 8 a 12 repeticiones con intervalos de 1 a 2 minutos de descanso de todo el cuerpo con entrenamiento de resistencia progresiva, que incorporan 6 a 8 ejercicios, incluidos los grupos musculares primarios que participan en la caminata (es decir, gastrocnemio, tibial anterior, cuádriceps, isquiotibiales y glúteos)”, reconociendo estos grupos musculares como fundamentales en la mejora del trabajo de resistencia como respuesta a la actividad vigorosa. (Askew, 2014)